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jueves, 5 de agosto de 2010

EL DERECHO DE AUTOR EVOLUCIONA EN LA ERA DEL INTERNET


Cualquiera que consuma discos o libros con cierta frecuencia ha visto el aviso: "Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida parcial o completamente sin el permiso expreso de su autor". Pero cuando la web 2.0 dominó el ambiente, muchos decidieron que eso no aplicaba a ellos. A medida que aparecían más herramientas que permitían a cualquier usuario crear contenido para la web y compartirlo, las violaciones al derecho de autor (copias hechas para humor, versiones nuevas o "secuelas", distribución informal) serían frecuentes y casi imposibles de controlar (aunque la industria disquera aún insiste en intentarlo).
En 2001, un grupo de intelectuales y expertos en propiedad intelectual, encabezados por el profesor de derecho de Stanford Lawrence Lessig fundó una organización sin fines de lucro para adaptar los derechos de autor a esta nueva realidad. La llamaron Creative Commons ("bienes comunes creativos") y fue fundada para "facilitar a las personas compartir y construir sobre el trabajo de otros, consistente con las reglas del derecho de autor".

"Tenemos una explosión de tecnología invitando a la gente a ser creativa, pero de la manera en que están escritas las leyes, toda esta actividad es presumiblemente ilegal", dijo Lessig al New York Times en 2006. "Queremos alejarnos de una posición maximalista para crear para crear un future en que la creatividad pueda ocurrir en un espacio protegido sin quitarle los derechos a nadie".

En esencia, una licencia CC permite a un consumidor copiar, remezclar o distribuir una obra sin restricciones, siempre y cuando cite al autor original. Desde que salieron por primera vez en 2002, se han registrado casi 200 millones de trabajos bajo alguna de las seis licencias que ofrecen, en su mayoría artistas independientes, sean músicos, escritores, cineastas o blogueros, pero también músicos de trayectoria como Brian Eno, David Byrne, Pearl Jam, Nine Inch Nails y el brasileño Gilberto Gil. De hecho, todo el contenido de Radiobrás, la agencia de noticias oficial de Brasil, se emite bajo una licencia CC, al igual que el del portal de la Casa Blanca.

Venezuela es uno de los países en los que se está trabajando para implementar una licencia adaptada a la realidad del país, mediante el Centro Nacional de Tecnologías de la Información , pero se ha encontrado con algunas voces en contra. De acuerdo con José Rafael Fariñas, director general de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela, se ofrecen como una alternativa para el autor, pero al final podría no resultar favorable a los autores venezolanos.

"Tiene una serie de desventajas", explica. "La organización como tal no asume responsabilidad por las licencias que ofrece; una vez incluidas en una base de datos una obra no puede ser retirada; la vida del autor es el límite de expiración de la licencia, y el autor no recibe contraprestación por su trabajo.

"Además, si revisas sus estatutos, tienen una serie de imprecisiones jurídicas que podrían traer problemas", continuó. "Ellos afirman que el autor puede ser una persona o compañía, pero eso es imposible. Un autor sólo puede ser una persona, una compañía puede tener los derechos sobre una obra pero no puede ser su creadora".

"Es como una especie de puerta sin pestillo, cerrada pero con la garantía de un ‘adelante' automático para todo el que quiera utilizar la obra sin el trámite legal del derecho de autor o el permiso del autor", explica Carmen Moreno, una fotógrafa profesional que muestra su trabajo tanto en su página personal como en el sitio de fotografías Flickr. Todas tienen claramente marcado "Se reservan todos los derechos"; Moreno nunca se ha planteado ponerle una CC porque en su mayoría son autorretratos y retratos, y busca respetar la privacidad de sus sujetos (y la propia).

"La desventaja viene por una desinformación grandísima", continúa Moreno. "Mucha gente coloca CC en sus fotos -por ejemplo, en Flickr- y luego andan de las mechas porque salieron publicadas sin ‘su permiso' en alguna revista o libro. (...) Muchos ignoran para qué es el CC o cual es su diferencia con el copyright y lo colocan en sus galerías ignorando de qué va el asunto. A mi modo de ver, la desventaja está en ignorar en qué te estás metiendo".

Empero, Moreno sí ve que es una forma de darse a conocer más rápidamente, algo que "Fósforo" Sequera, locutor y percusionista del grupo de jazz-fusión Trabala'o de Valencia, destaca. "Creo que la licencia Creative Commons permite que el autor pueda decidir los derechos que libera y los derechos que reserva. En cuanto a los podcast (programas de radio descargables en formato mp3), esto permitiría difundir las obras de muchos músicos a través de un medio como Internet, por ejemplo, lo cual está dejando de ser una tendencia para ser una norma dentro del mercado musical.

Donde concuerda con Moreno es que hay que informarse muy bien antes de aplicar una licencia CC a un trabajo. "Lo que habría que aclarar es la forma en que el autor cobraría sus derechos por el uso comercial de una obra bajo licencia Creative Commons", señala. "No estoy muy seguro que esa sea la norma en un futuro, pero puede ser una alternativa válida, siempre y cuando existan las reglas necesarias para que el autor pueda percibir lo que le corresponde y los usuarios puedan hacer uso de las obras".

En un país donde 88% del mercado discográfico son copias ilegales, de acuerdo con cifras del Seniat, las CC se han presentado como una alternativa para que los artistas se den a conocer más rápidamente y puedan vivir de su música sin depender de las ventas, quizá, por ejemplo, de las ganancias en los conciertos o venta de mercancía. Fariñas coincide con Sequera que hay un potencial, pero se necesita más información.

"No hay ninguna ley por encima de la disposición del autor de hacer con su obra lo que le plazca", explica. "Ahora, si esto va a ser una alternativa factible para el futuro, eso depende un poco de las facilidades que se le genere al usuario de acceder a las obras, y a los autores de promocionar y procurar sus derechos en ese mismo mercado. Si esos dos derechos están hilvanados, consensuados, indudablemente vamos a un buen sistema de gestión".



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